La Administración de Desarrollo Rural (director Lee Seung-don) ha presentado directrices para la gestión post-cosecha de cultivos medicinales con el fin de asegurar la calidad y seguridad de los mismos, así como mantener sus componentes farmacológicos de manera estable. Los componentes farmacológicos de los cultivos medicinales comienzan a cambiar inmediatamente después de la cosecha, por lo que es recomendable lavarlos, secarlos y clasificarlos rápidamente.
Para el lavado, se recomienda utilizar agua limpia y clara para eliminar las impurezas, pero el tiempo de lavado no debe ser demasiado largo para evitar que los componentes solubles se disuelvan en el agua. Después del lavado, es importante secar completamente los cultivos para evitar la proliferación de microorganismos en ambientes húmedos. En cuanto al secado, es un proceso crucial para determinar la calidad de los cultivos medicinales. En el secado natural, se debe asegurar un flujo de aire adecuado y evitar la exposición directa al sol para prevenir la degradación.
Al utilizar secadoras, se debe ajustar la temperatura según las características del cultivo, generalmente por debajo de 60°C. Por ejemplo, la temperatura adecuada para el secado de peonía, campanilla y astrágalo es alrededor de 40°C, mientras que para la schisandra es de 40-50°C y para el atractylodes es de aproximadamente 50°C. Si no es posible secar inmediatamente, se debe almacenar temporalmente en un lugar bien ventilado y protegido de la lluvia.
Para el almacenamiento, se deben utilizar materiales de embalaje limpios y seguros, y añadir desecantes como gel de sílice para prevenir la humedad y la degradación. Los cultivos con alto contenido de humedad, como el rehmannia, el dátil, el goji y la schisandra, deben ser almacenados con especial cuidado debido a la generación de calor. Es importante ventilar frecuentemente los almacenes para evitar la actividad de microorganismos que causan la descomposición. Además, los cultivos medicinales deben ser almacenados a bajas temperaturas para prolongar su conservación y minimizar el riesgo de plagas.