El bosque ha sido creado gracias a décadas de esfuerzo y dedicación. Para mantener su valor ecológico, económico y ambiental, es esencial una gestión forestal sostenible, centrada en la seguridad de los trabajadores. Sin embargo, a menudo se pasa por alto este aspecto fundamental. Trabajar en el bosque, aunque parezca pacífico, es una labor de alto riesgo debido a los cambios climáticos y peligros geográficos, donde un descuido puede resultar en accidentes fatales.
En los últimos cinco años, alrededor de 15 trabajadores han perdido la vida anualmente en proyectos forestales, y se han registrado aproximadamente 1,000 lesiones cada año. Además, más del 90% de estos proyectos son de pequeña escala, con menos de 20 trabajadores, muchos de los cuales son mayores de 60 años. Esta realidad demuestra claramente que cualquier descuido puede tener consecuencias graves.
Para mejorar esta situación, la Agencia Forestal está implementando medidas como la inclusión obligatoria de costos de gestión de seguridad y salud en los presupuestos de proyectos forestales, y el fortalecimiento de sanciones por violaciones de seguridad, como multas y suspensiones de operaciones. Estas medidas no son meros procedimientos administrativos, sino mecanismos esenciales para proteger a los trabajadores.
La seguridad no se logra solo con regulaciones; depende de su implementación en el campo. Es crucial asegurar suficiente presupuesto para seguridad desde la etapa de planificación, y fortalecer la supervisión de actividades de seguridad en el campo, como reuniones de seguridad antes del trabajo y evaluaciones de riesgos. La seguridad debe ser vista como una inversión, no como un costo, y esta percepción debe arraigarse en toda la sociedad.